Cómo cuidar los jerséis de lana para que duren años
Estamos en pleno enero, el mes más frío del año en Salamanca, y los jerséis de lana viven su mejor momento. Los usamos casi a diario y, precisamente por eso, sufren. Pocas cosas dan más pena que sacar de la lavadora un jersey precioso convertido en una prenda para muñecas. Hoy os contamos cómo cuidar vuestras prendas de punto para que os acompañen muchos inviernos.
Lo primero: la etiqueta
No todas las lanas son iguales. La lana merino, el cachemir, la alpaca, el mohair o las mezclas con fibras sintéticas tienen necesidades distintas. La etiqueta os dirá si la prenda admite lavadora, si hay que lavarla a mano o si solo se puede limpiar en seco. Tomaos un minuto para leerla antes del primer lavado: es lo que más jerséis salva.
Lavad menos de lo que pensáis
La lana es una fibra que se limpia casi sola. Repele bastante la suciedad y no retiene los olores con facilidad. En muchos casos basta con airear el jersey después de usarlo, colgándolo unas horas junto a una ventana abierta. Lavarlo cada pocos usos, y no después de cada puesta, alarga muchísimo su vida.
Cómo lavarlos
- A mano: en agua fría o tibia, nunca caliente, con un detergente específico para lana o un champú suave. Sumergid la prenda, apretadla con suavidad y dejadla unos minutos. Nada de frotar ni retorcer.
- En lavadora: solo si la etiqueta lo permite, con el programa de lana o delicado, agua fría y centrifugado mínimo. Metedla del revés y, si podéis, dentro de una bolsa de lavado.
- Aclarado: con agua a la misma temperatura que la del lavado. Los cambios bruscos de temperatura son los que hacen que la lana encoja.
El secado, el momento clave
Aquí es donde se estropean la mayoría de jerséis. Nunca los colguéis mojados de una percha ni de una cuerda: el peso del agua los estira y los deforma. Lo correcto es escurrirlos sin retorcer, presionándolos entre dos toallas, y después secarlos en horizontal, sobre una toalla seca o un tendedero plano, dándoles su forma con las manos. Lejos del radiador y del sol directo. Y la secadora, solo si la etiqueta lo dice expresamente.
Adiós a las bolitas
Las bolitas aparecen por el roce, sobre todo en axilas, costados y puños. No significa que el jersey sea de mala calidad: les pasa también a las lanas más finas. Para quitarlas, usad un quitapelusas eléctrico o un peine específico para punto, siempre con la prenda extendida sobre una superficie plana y con suavidad. Hacedlo de vez en cuando y el jersey se verá como nuevo.
Cómo guardarlos
- Siempre doblados, nunca en percha, para que no se den de sí los hombros.
- Limpios antes de guardarlos al final de la temporada: las polillas buscan los restos orgánicos.
- Con protección: unas bolsitas de lavanda o unos tacos de madera de cedro en el cajón ayudan a mantener alejadas a las polillas.
- Sin apretar: dejad que la lana respire. Las bolsas de plástico cerradas no son buena idea.
Algunos trucos más
Si un cuello o un puño se ha dado de sí, podéis devolverle algo de forma humedeciéndolo y secándolo en plano. Si un jersey ha encogido un poco, a veces se recupera remojándolo en agua tibia con suavizante para el pelo y estirándolo con cuidado mientras se seca. No hace milagros, pero merece la pena intentarlo.
Buen momento para ampliar la colección
Con las rebajas de enero todavía en marcha, es buen momento para hacerse con ese jersey que llevabais todo el invierno mirando. Echad un vistazo a nuestra sección de punto y nuestra tienda online, donde encontraréis prendas de firmas como KKNEKKI o Louse Misha. Y si queréis un abrigo que haga juego, mirad también las parkas.
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